martes, 28 de enero de 2014

En el Día de la Protección de Datos, un voto por la formación y el uso consciente de nuestros datos de carácter personal


Los tópicos por los que se conoce a España han ido cambiando a lo largo de los años. Actualmente, hemos cambiado el “sol y playa”, las sevillanas y el toro, por Rafa Nadal, los grandes grupos de moda textil, los equipos de fútbol españoles y, en otros contextos, nuestra normativa de protección de datos reforzada.


Hoy, Día de la Protección de Datos, resulta conveniente abordar algunos riesgos y retos con los que habitualmente nos encontramos en esta materia, y abogar por la toma de conciencia y formación en el uso de nuestra información y de nuestros datos.

El desarrollo de la tecnología supone una gran oportunidad que lleva implícita una pronunciada necesidad de aprendizaje, no sólo para conocer cómo funcionan las nuevas aplicaciones (que en muchos casos facilitan nuestra vida, permitiendo el acceso a más información, de forma más rápida y a menor coste, etc.), sino para tomar conciencia de los riesgos que el uso de dicha tecnología lleva aparejados, saber que están ahí y qué medidas debemos de tomar para hacerles frente.

Mapa parcial de internet
Por The Opte Project
Via Wikimedia
Cuando mis alumnos o clientes conocen la información que se puede llegar a saber de ellos, cuando hacemos búsquedas a través de especialistas de marketing en redes sociales, simplemente se sobrecogen, se asustan, deciden borrar su información… ¡que la misma desaparezca!... aunque lamentablemente ya no es posible. Y esto es así porque, en muchas ocasiones, la información que se sube o comparte en una red social/ aplicación ya no le pertenece al usuario, pasando a ser propiedad de dicho medio y/o aplicación; en todo caso, no tenemos ningún control de dónde estará tal información.

Hoy en día, películas como “Enemigo Público” o “Minority Report” se han visto superadas por los acontecimientos que están sucediendo y la velocidad del avance tecnológico.

Los principales retos a los que nos enfrentamos por el uso de la tecnología son, a título meramente enunciativo y no limitativo, los siguientes:

1.   Evolución de las tecnologías de la información y las comunicaciones: Internet social y móvil, dispositivos móviles, aplicaciones, tabletas, “wearable gadgets”, etc.

2.  Información rápida, pública, fácilmente accesible para todos a través de Internet. 

Todos nosotros somos fácilmente “trazables”. ¿Cuánta información de nuestras vidas está disponible en Internet? ¿Cuántos de nuestros datos son accesibles a un extraño? ¿Hasta dónde somos conscientes de ello?. Anonimización, pseudoanonimización y reidentificación.

3.   Trazabilidad de transacciones de pago mediante tarjetas de débito o crédito y similares.

4.   Globalización de la información. "Datos Sin Fronteras". Big Data, minería de datos (“Data mining”) y voracidad comercial basada en la geolocalización.

5.   Internet de las cosas. Smart grid. Smart meters. Información en la nube, o cloud.

6.   Intensa actividad digital en redes sociales y facilidad de transmisión de la información. Reputación online. Viralización de la información y pérdida de control sobre ella.

Cualquier información, dato, fotografía que publiquemos o subamos a la red es susceptible de propagarse viralmente sin que tengamos ningún control sobre dicha información (dónde está, quién la puede publicar o usar y con qué fin).

7.   Sobreexposición de los menores a la red: Oversharing. Acoso de menores en las redes.

Es común compartir información de nuestros hijos menores en redes, creando identidades digitales de nuestros hijos en redes al tiempo que desconocemos el uso que se podrá hacer de dicha información en el futuro, vulnerando sus derechos fundamentales sin siquiera ser conscientes de ello.

8.   Trazabilidad de comunicaciones, tanto por parte del Estado (y otras instancias gubernamentales) como de las operadoras y corporaciones privadas.

9.   Marketing online y técnicas de trazabilidad de usuarios de forma avanzada (identificadores únicos de dispositivos, fingerprinting...).

Identificación de emociones por parte de los aparatos domésticos de forma que reconozcan el estado de ánimo para ofrecer o prestar servicios: “selección emocional patentada”. Los sensores conectados a pantallas, cámaras y monitores permitirán acceder a datos emocionales mucho más útiles para los anunciantes que las pistas textuales que los gigantes de Internet obtienen de nuestra navegación. Activación de las cámaras de nuestros ordenadores para obtener información.

10.   Tratamiento de los datos de los nativos digitales, a través del rastro y de la polarización de gustos, tendencias, aficiones y "sentimientos" y, lo que es más grave, la educación o manipulación y direccionamiento de los mismos.

11.   Distintas jurisdicciones y distintos niveles de protección. Diferentes niveles de sensibilidad sobre la privacidad.

Como ejemplo, podemos citar los problemas y diferencias que están surgiendo entre las regulaciones europeas y norteamericanas en materia de protección de datos, que se traducen en el debate entre negocio, competitividad y privacidad.

12.   Protección de nuestro historial clínico. Recetas electrónicas. Genética.

13.   La ciberseguridad. Todo y todos somos susceptibles de ser atacados: nuestro ordenador, nuestro teléfono móvil, centrales nucleares, centrales eléctricas, redes y sistemas de transporte de masas (metro), etc.

The Internet Messenger
de Buky Schwartz
Vía Wikimedia
Ante este panorama no creemos que negar la realidad o no formar parte de Internet sea la solución, puesto que todos estamos expuestos y formamos parte de la misma, salvo que decidamos aislarnos en una isla como Robinson Crusoe. Tampoco creo que normativas o políticas excesivamente duras o punitivas sirvan para minorar, impedir o parar los riesgos. Entendemos que la solución consiste en:

-   tomar conciencia de qué hacemos con nuestros datos, dónde y a quién los entregamos, cuáles son los peligros, en qué red social queremos qué estén nuestros hijos y qué medidas de seguridad nos ofrecen;

-   informar y alertar a nuestros allegados de las consecuencias de su vida en línea, en lo que a protección de datos se refiere;

-  decidir el nivel de riesgo que estamos dispuestos a asumir a la hora de realizar transacciones en línea;

-  formarnos, informarnos y, una vez conocedores del medio en el que nos movemos, elegir de forma prudente.

A modo de conclusión, como se señala en el video “We All Want To Be Young, elaborado por la firma de investigación de tendencias en el comportamiento y del consumo BOX1824, esta forma de proceder tiene premio, ya que “entender la evolución del mundo es una búsqueda que nos mantiene “jóvenes” y “vivos” para “siempre”.







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