lunes, 28 de abril de 2014

Las marcas del Mundial de Fútbol


En recientes investigaciones en siete de los principales mercados globales, el Trofeo de la Copa Mundial de la FIFA registró un nivel de reconocimiento medio del 83% (99% en Brasil). Estos niveles son significativamente más altos que cualquier otro trofeo deportivo.
Logo oficial

Frases como "BRAZIL 2014", "FIFA", “WORLD CUP”, “COPA2014” e incluso imágenes del propio trofeo están protegidos por las leyes de propiedad industrial e intelectual en todo el mundo.

La Ley específica y la protección de las marcas

Es una práctica habitual  que se adopte una ley específica en el país donde la copa tendrá lugar y en este caso La Ley de la Copa Mundial 2014 fue aprobada por el presidente de Brasil, Dilma Roussef en el año 2012. Esta ley establece varias medidas relacionadas con la propiedad industrial e intelectual, entre otras, y más en concreto con las marcas propiedad de la FIFA. Esta ley también incluye cláusulas sobre el llamado “ambush marketing[1].

Según esta ley, la Oficina Brasileña de Patentes y Marcas (BPTO) concede el estatus de “marcas renombradas” a todas las marcas registradas propiedad de la FIFA, lo cual les da protección respecto a cualquier producto o servicio. Además, se concede el estatus de “marcas notorias” a las marcas de la FIFA que aún no están registradas en Brasil, lo que les otorga una protección en sus campos de actividades correspondientes frente a marcas similares.

Las marcas del Mundial 2014 en particular incluyen: el emblema, la mascota, el lema y el cartel oficiales, así como los carteles de las ciudades anfitrionas y las frases mencionadas arriba. 

Por otro lado, la ley establece, expresamente, que el uso indebido de los "símbolos oficiales" será perseguido por la vía civil o penal, dependiendo de la infracción concreta y las penalizaciones varían desde una indemnización por daños y perjuicios hasta una pena de prisión de 3 meses a 1 año, o el pago de una multa.  

La legislación en España

España no tiene una ley específica que trate la Copa Mundial u otros eventos deportivos de importancia similar. Sin embargo, varias leyes recogen las normativas aplicables. Estas son la Ley de Marcas, la Ley General de Publicidad y la Ley de Defensa de la Competencia. También existen algunas estipulaciones en la Ley del Deporte. Esta ley por ejemplo recoge la protección de los símbolos olímpicos.

Los patrocinadores

Los informes financieros de la FIFA indican que ha recaudado miles de millones de dólares en patrocinios, acuerdos de licencia y derechos exclusivos de retransmisión, además de cantidades no imponibles y algunos ingresos no revelados.

Todos los socios comerciales de la FIFA pagan licencias por el uso de las marcas, palabras, logos, imágenes, etc. relacionados con la Copa Mundial. Esto hace que el 90% de los ingresos de la FIFA vengan de activos intangibles, i.e. propiedad industrial e intelectual (la participación en conjunto solo a los patrocinadores asciende a más de 1500 millones de dólares incluyendo pagos directos en efectivo y  provisión de servicios). 

Entre los patrocinadores de la Copa 2014 podemos encontrar varias de las empresas mas importantes del mundo, como p.ej. Adidas, McDonalds, Johnson & Johnson, Budweiser, VISA, etc.

Cualquier otro uso de terceros se considera infracción de los derechos de propiedad industrial e/o intelectual y estará perseguido por la FIFA.

Frases protegidas mediante marcas como “FIFA WORLD CUP” se pueden usar solo con propósito descriptivo, p.ej. cuando un bar anuncia que va a poner los partidos en su establecimiento. Sin embargo, empresas o marcas no pueden estar directamente relacionados con estas frases si no son patrocinadores oficiales.

Por otro lado, imprimir y usar las imágenes, p.ej. de la copa, en negocios y comercio sería una infracción no solo de marca sino de derechos de autor .

En la mayoría de los casos de infracciones basta con que la FIFA haga una llamada telefónica o mande una carta de requerimiento para resolver el problema en cuestión, aunque a veces la Federación se vea obligada a acudir a los tribunales u otras autoridades. En la mayoría de estos casos se trata de grandes empresas que intentan aprovecharse de la notoriedad de las marcas de la FIFA usándolas en material de marketing y actividades promocionales.

Aunque la FIFA tiene un programa global de licencias para la fabricación y comercialización de artículos originales, también se enfrenta a muchísimos casos de falsificaciones. Para el Mundial de 2014, la FIFA está trabajando con las autoridades brasileñas, incluyendo a la policía, las aduanas y las ciudades anfitrionas de la Copa Mundial para poder utilizar las estructuras y conocimientos existentes en la lucha contra los productos falsificados.


[1] Actividades de marketing prohibidos que tratan de aprovecharse del enorme interés y del alto perfil del evento mediante la creación de una asociación comercial y/o la búsqueda de una exposición promocional sin la autorización de los organizadores del evento.


Autora: Geri Dimitrova

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jueves, 24 de abril de 2014

El Tribunal de Justicia anula la Directiva de retención de datos

Vía Wikimedia

El  8 de abril de 2014, el Tribunal de Justicia Europeo ha fallado en los casos de Digital Rigths Ireland contra las autoridades irlandesas y de la Corte Constitucional Austriaca vs el Gobierno de Carinthia y Mr Seitling, Mr Tschohl y otros denunciantes, Casos C-293/12 y C-594/12 (en inglés), declarando inválida y nula la Directiva sobre retención de datos telefónicos y de comunicaciones electrónicas del 2006, de ahora en adelante la “Directiva”, con efecto a partir de la fecha en que la Directiva entró en vigor.

¿A qué obligaba la Directiva? ¿Qué tipo de datos debían retenerse?

Con el objetivo de luchar contra el terrorismo y otros delitos graves, la Directiva obligaba a las compañías telefónicas y operadores de internet a registrar, retener y conservar en todo tipo de llamadas telefónicas (fijos y móviles, o sin respuesta) y correos electrónicos durante un periodo, según la legislación aplicable en cada estado, entre 6 y 24 meses, los siguientes datos:
  • En el caso de teléfonos fijos, los datos de números de teléfono de origen y destino, los nombres y direcciones de las personas que llaman y de aquéllas para las que están registradas los números de teléfono en el momento de la conexión, así como el servicio telefónico utilizado, así como desde dónde llaman, aunque no el contenido de la conversación para lo que se requerirá autorización judicial.
  • En el caso de los teléfonos móviles, se añade el identificador del equipo.
  • Para Internet, las direcciones IP dinámica y estática asignadas por el proveedor de acceso a la conexión, el nombre y dirección del usuario y los datos sobre la hora, fecha y duración de una comunicación.
  • También serán objeto de retención los datos referidos a la fecha y momento de activación de una tarjeta prepago.

Razones de la nulidad de la Directiva

El Tribunal de Justicia señala que las obligaciones impuestas a las empresas de telecomunicaciones suponen una intervención amplia y particularmente grave de los derechos fundamentales a la vida privada y a la protección de los datos personales de los individuos, puesto que no existen límites sustantivos y procesales en la Directiva que regulen y restrinjan dichas interferencias a lo estrictamente necesario, excediendo por ello el principio de proporcionalidad.

De hecho, señala la Sentencia que “en aras de perseguir el terrorismo y la delincuencia, la Directiva exige la retención de forma generalizada de todas las personas, todos los medios de comunicación electrónica y los datos de tráfico sin ningún tipo de diferenciación, limitación o excepción.

Así, mantiene la Sentencia que los citados datos tomados en su conjunto, lo que llamamos Big Data, pueden proporcionar información muy precisa sobre la vida privada de las personas cuyos datos están retenidos, tales como los hábitos de la vida cotidiana, los lugares permanentes o temporales de residencia, las actividades llevadas a cabo en nuestra vida ordinaria, en momentos de ocio o vacaciones, nuestras relaciones, amigos, entornos sociales, en definitiva toda nuestra vida, nuestros pensamientos, creencias, sentimientos, nuestra ubicación, y la de nuestros hijos, cuentas corrientes, sin que exista información previa  a los individuos sobre el uso de los datos ni el consentimiento para el tratamiento de los mismos, principios básicos del derecho fundamental a la protección de los datos.

martes, 22 de abril de 2014

¿Pero está el libro para celebraciones?


Entre las muchas frases que Jorge Luis Borges nos legó a proposito de los libros hay una en particular que adquiere en nuestros días la más palpitante y dolorosa actualidad. El autor de El Aleph podía concebir un mundo sin agua, pero era incapaz de pensar en un mundo sin libros. ¿Alguien duda que en el entorno actual este pensamiento no está tan lejos de la realidad? Internet y las redes sociales, al decir de algunos escépticos, podrían estar minando la idea de que la lectura es una necesidad vital y de que el libro representa un vehículo para la transmisión del conocimiento y para el disfrute intelectual. 


De Jorghex
via Wikimedia Commons
No me refiero, en absoluto, a la lenta pero paulatina sustitución de la edición en papel por el libro electrónico. Siempre he creído que más allá de las nostalgias lastimeras propias de un bibliófilo, la irrupción de las tablet y de los e-readers representa un simple cambio de formato que no afecta a la pasión por el libro ni al hábito de lector. Sólo se resiente, tal vez, el negocio editorial tradicional, habida cuenta esa dilución de figuras tan señeras como las de editor, impresor y librero. Pero son otras, a mi modo de ver, las amenazas a que se enfrenta nuestro preciado objeto de culto. 

Pienso más bien en esa tendencia actual a confundir creación intelectual con fenómenos -tan valiosos en otras esferas, pero tan alejados del valor artístico- como los mensajes de ciento cuarenta caracteres de un tweet, el chateo a través de sistemas de mensajería instantánea, las redes sociales o los posts que alimentan la blogoesfera, sin excluir a esta misma nota que algún despistado lector podría estar leyendo ahora.

Parece que en ciertos ámbitos de la Cultura de hoy prima el impulso antes que la reflexión y vamos poco a poco olvidando que el libro constituye casi siempre una aventura intelectual cuya recompensa es inversamente proporcional al esfuerzo empleado en la tarea de leer. La facilidad que ofrece el universo digital podría estar dinamitando esa vocación humana, tan necesaria, hacia la creación reposada de obras imperecederas y el consecuente reconocimiento de todos por el valor que éstas entrañan.

Alguien podría preguntarse legítimamente si los jóvenes de hoy, educados en la trivialidad de las aportaciones efímeras, serán capaces de emprender mañana empresas tan titánicas como la elaboración de En busca del tiempo perdido, el Ulises de Joyce o La Divina Comedia. No le falta razón al Premio Nobel chino Mo Yan cuando hacía este llamamiento al mundo en el prólogo de una de sus últimas novelas: "¡Escribamos novelas largas!". ¿Qué será del libro si perdemos la querencia por las obras de amplio aliento?

Los datos estadísticos últimos parecen corroborar esta impresión, pero tampoco hay que caer en el dramatismo: en España se editaron todavía  56.435 títulos en 2013, aunque representan un 19% menos que el año anterior. Cada libro publicado, en un contexto como el que nos circunda, merece desde luego una celabración.


Cervantes
The Bridgeman Art Library
vía Wikimedia
Por eso, en este Día Mundial del Libro, que conmemoramos cada 23 de abril en homenaje a Cervantes, Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega, rindamos un pequeño tributo a este bien tan valioso como mejor podemos hacerlo: comprando un ejemplar, en papel o en formato electrónico, de cualquiera de los títulos editados recientemente. Y utilicemos, por qué no, Internet y las redes sociales para recomendar su lectura.



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